¿Y ahora qué?

Parece mentira, pero ya estamos de vuelta. Esta noche toca, por fin, dormir en casa del tirón. Han sido muchos días de madrugones, horas de grabación y escuchas, momentos de tensión y distensión, bloqueos y desbloqueos… Es increíble lo caprichoso que puede llegar a ser el oído. La escucha de una mañana era horrible y, por la tarde, sonreías con la satisfacción de haber hecho algo grande. Qué locura. Al final, tienen razón: un disco no se termina, se abandona. ¿Fue Miles Davis quien dijo eso? No me acuerdo ahora. Lo único que sé es que ayer había que dar el visto bueno a la última mezcla y ya no había marcha atrás.

Es extraño. Antes de que el proyecto cobre vida, tienes que darlo por muerto. Y las preguntas, claro. ¿Estarán todos contentos con la mezcla? ¿Le gustará a la gente? ¿Se entenderá bien el concepto del disco? ¿Y las letras? Por no hablar, claro está, del formato. ¿Cómo lo sacaremos? ¿Dónde? ¿Cuándo?

Supongo que ahora vendrán los días de cuestionarse todas estas cosas e ir perfilando un plan lógico y, sobre todo, coherente. Pero esta noche, no. Esta noche quiero descansar y saber que, pase lo que pase, puedo dormir tranquilo; hemos cumplido con nuestro objetivo.

Ha sido una experiencia irrepetible. Y muy intensa, en todos los sentidos. Nos ha servido para darnos cuenta de que no estamos solos; hemos funcionado como un equipo y, sobre todo, hemos aprendido muchísimo los unos de los otros. Hemos vuelto a casa y ya no somos los mismos.  Hay recuerdos compartidos, momentos únicos y conversaciones nuestras que hacen que me sienta un poco más maduro. Durante estos días, las agujas del reloj se han deslizado por el minutero a otro ritmo. Todo ha salido según lo previsto y, si a alguien se lo tengo que agradecer (la lista es bastante larga), creo que la persona que tiene que llevarse el protagonismo ahora mismo es José Caballero.

Recuerdo cuando fuimos a probar el estudio, allá por noviembre. Grabamos Queen of Clubs y Jose, quien, por aquel entonces, para nosotros solo era  el encargado de los estudios Neo Box, nos contagió su emoción por lo que estaba escuchando. Desde el primer momento, él ha creído en nosotros y ha dedicado su tiempo y su esfuerzo a conseguir que el sonido fuese lo más fiel posible a lo que teníamos en nuestras cabezas. Y no ha sido fácil: a veces, para encontrar el sonido de un instumento le reproducía verbalmente la imagen mental de la canción, mientras él busca la respuesta técnica a mis peticiones abstractas.

Sin su paciencia de libro, su velocidad de trabajo, su humor oportuno, sus comentarios atentos o sus aportaciones finales, quizá no estaríamos ahora mismo con la mezcla final en nuestras manos. Y él sabe de lo que habla, porque ha estado en el otro lado. Ha grabado discos, ha hecho giras internacionales, ha tocado la batería ante miles de personas y nos ha enseñado que, más allá de estilos o actitudes, lo importante en la música es precisamente eso: la música. Y todo cobra más sentido cuando te lo dice un padre orgulloso de su hija que, entre descanso y descanso, planea recorrerse la Ruta 66 montado en una Harley-Davidson. Claro que sí.

Pablo

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2 responses to “¿Y ahora qué?

  1. belenkayser

    Se me ha puesto la piel de gallina (maldición!! o bendición, que me has emocionado)

  2. A mi también se me ha puesto la carne de gallina! en serio!

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