Una de esas fuentes a las que lanzas monedas y dicen que se cumplen deseos

Hoy nos cuenta la película alguien “desde el otro lado”. Visita del primer fin de semana y periodista incansable, nuestra invitada de hoy en el blog es la gran Belén Kayser.

Belén Kayer

Me presento como amiga y fan. Qué vergüenza reconocer que lo soy y qué gratificante al mismo tiempo. Pablo me ha pedido que les dedique un rato para contar cómo fue visitarles allí, en Aranda, donde me contaron, a lo largo de un fin de semana, cómo iba la primera parte de la grabación. Y fue especial; no sé si por compartir con ellos el experimento, por la compañía, por las canciones o por los planos, o por compartir con ellos una ciudad con relojes en las fachadas, piedras policromadas y no-casas. Supongo que por verles construir, crear, soñar en tiempo real.

Me despedí de Pablo, Elia y Jose dos veces el domingo. Fue divertido porque parecía que después de un finde escuchándoles hablar del proyecto, descansando, tomando vinos y planeando historias, no podíamos salir del pueblo. Lejos de imanes fanáticos, la culpa sólo la tuvo la caravana del domingo (¿alguien sabe si Pablo Oliva se libró?). El sábado a mediodía les vi llegar gota a gota. No irradiaban sólo felicidad; eso se llama pasión.

Ya me habían advertido que les daban ataques de risa sin motivo. No fue menor la risa al vernos. Pasión. Ya lo he dicho. Se han enamorado del proyecto que les ha traído a Aranda a grabar su primer LP. De ahí la risa floja. No digo que esté siendo fácil, leo entre líneas las dificultades y me los imagino sufriendo por dentro. Que no tiene que ser fácil lo de ponerse delante de un micrófono y que todo salga redondo (siempre). Pero les vi entusiasmados. Y lo contagian. Después de estas tres semanas, al disparadero. Ganas y miedo.

A veces me pregunto si conocer a quien hace la música, intuir vivencias detrás o que lo que hacen esté trenzado con la literatura hace que me acerque a Medelia y me sienta de lleno parte de lo que hacen. No soy músico. Pero sé escucharla. Yo no tenía más que un reportaje por hacer hace dos eneros y una antigua amistad con Elia.  Fui a verles ensayar el día que montaron “Take me down” (que luego saldría en una de las promos de House en Cuatro) y desde aquella tarde me enganché a la banda.

Creo que sólo pueden pasarles cosas buenas y cuando les veo flaquear me entra cierto pánico a mí también. Luego pienso en las bandas que consiguieron llegar a más gente al tercer disco y respiro. Creo que en algún momento, cuando hablábamos de contar la historia desde el otro lado, en imágenes o con texto (quizá viendo atardecer con Elia en la piscina), pensé lanzar todas las emociones al río por el que pasan cada día para ir al estudio. Cortarlas por la línea de puntos, y hacer del río una de esas fuentes a las que lanzas monedas y dicen que se cumplen deseos.

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3 responses to “Una de esas fuentes a las que lanzas monedas y dicen que se cumplen deseos

  1. Pablo Oliva llegó sano y salvo. Perdió una hora con el atasco, pero no más.

  2. belenkayser

    me alegra mucho leer eso (gracias, gracias y gracias)

  3. Yo tampoco tuve atascos al volver. Por no tener, no tenía ni ganas. De buena gana me volvía con ellos a dar esos últimos retoques. ¡Fue un placer teneros por allí y haber podido hasta despedirnos dos veces!

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